Cursos De Geriatría

Desde hace relativamente poco tiempo, siendo un fenómeno imprevisible y relativamente novedoso, la geriatría se ha convertido en una de las profesiones más demandadas, habiendo así una gran oferta laboral en este campo, y no sólo por el aumento de personas de edad avanzada. Entonces nos preguntamos, ¿a qué se debe está demanda? Si miramos un poco hacia atrás y revisamos la historia de nuestro país, podemos comprobar que siempre ha habido personas mayores pero tal y como se desarrollaba la vida familiar, no existían residencias dedicadas al internamiento y cuidado de personas mayores, ni trabajadores que tuvieran conocimientos específicos en esta área. ¿Por qué? Por el cuidado familiar. Las mujeres no hace tantos años, quizás la madre o la abuela del lector pueda ser una de ellas, se encargaban de atender a sus familias y cuidar de sus padres. Con los cambios demográficos que variaron tan bruscamente las tasas de natalidad (bajando estás a mínimos históricos), esperanza de vida (aumentándola también a niveles altísimos e impensables hace treinta años) y la incorporación de la mujer a la vida laboral, la sociedad en su conjunto se ha encontrado con la necesidad de cubrir esta demanda, creando varias opciones para el cuidado de estas personas, como son residencias para ancianos o centros de día, y profesionalizando una tarea que venía realizándose en el ámbito privado.

Para que las necesidades de las personas con las que se trabaja, en este caso concreto “nuestros mayores”, se vean cubiertas, se crea un perfil específico para el que realiza las tareas de cuidado de personas mayores. ¿En qué consiste? El especialista, técnico o auxiliar formado en geriatría debe tener obligatoriamente conocimientos de enfermería y primeros auxilios, además de conocimientos específicos de limpieza y desinfección de material, técnicas para la preparación de camas, administración de medicamentos, etcétera. Al mismo tiempo, deberá contar con habilidades personales como pueden ser la paciencia, interés por los demás, responsabilidad, empatía, etcétera ya que no hay que olvidar que trabajará con personas de edad avanzada.

¿Y qué tareas realiza la persona especialista en geriatría? Básicamente tareas de asistencia de cuidados de enfermería, preparar los alimentos y la medicación del mayor, ayudar en la higiene y limpieza del mismo.

También existen otras tareas relacionadas con el ámbito, que podrá realizar la persona tras haberse preparado previamente en diversas materias como es el cuidado y trato a personas con alzhéimer u otras enfermedades degenerativas mentales como son la demencia senil, cuidados a personas con movilidad reducida o nula, etc.

Las salidas profesionales que tienen las personas formadas en geriatría se encuentran en torno al trabajo en residencias de ancianos, hospitales, centros de día, teleasistencia domiciliaria, etcétera. Velando por la salud de nuestros mayores.

Si miramos la pirámide demográfica, o simplemente a nuestro alrededor, nos encontramos con que la población ha cambiado. Este cambio, tan drástico y latente en estos momentos tiene su origen a partir de la transición democrática, aunque no se ven bien hasta los años 90. Se da cuando la mujer decide incorporarse al mercado laboral y a las universidades en masa, cuando ya no está mal visto que una mujer se equipare a un hombre en el trabajo ocupando funciones de alta responsabilidad. Estos cambios, tan favorables para la igualdad de las mujeres provocaron un aminoramiento sin precedentes en el número de hijos que tienen las españolas (de encontrarse  en tres hijos de media, se pasa bruscamente a 1,2 hijos por mujer) y un retardo a la hora de ser madres primerizas (en los años 70 la media se encontraba en los veinte años de edad mientras que a partir de los años 90 se retrasa a los treinta siendo está edad superior actualmente).

Este descenso de la natalidad, y las mejoras médicas que se han dado a lo largo de estos años (hay que recordar que a mediados de los años ochenta se aprobó el sistema actual de seguridad social que ofrece una cobertura universal a todos los españoles) han provocado que la esperanza de vida sea mucho mayor, y las personas mayores lleguen a cumplir noventa o más años con unas condiciones de salud mucho mejores que en épocas anteriores. Junto a esto, también se ha dado una reducción de la mortalidad bastante importante con el descubrimiento de nuevas vacunas y remedios para enfermedades que hace no más de treinta años provocaban la muerte. Por lo que podemos decir que nuestros mayores viven más y mejor, y hay que tener un especial cuidado con ellos.

 

Contribuir a que estas personas puedan gozar de una buena salud con ayuda profesional es esencial durante sus últimos años de vida. Por ello, el especialista en geriatría debe conocer las necesidades que tiene la persona a la que cuida, así como poseer nociones de enfermería. Es favorable asimismo que sepa tratar con estas personas, puesto que en algunos casos, se pueden ver frustrados por no poder realizar las tareas que cuando eran no tan jóvenes realizaban sin mucho esfuerzo.

 

Nuestros mayores son una pieza fundamental dentro de la sociedad. Ellos forman parte de nuestra historia y además, son una fuente de sabiduría. Por ello es tan importante hacer hincapié en el cuidado de los mismos, y darle la atención que se merecen, conociendo los problemas que estos pueden tener a consecuencia de la edad, como son las enfermedades coronarias, degenerativas, desgaste óseo o el tan temido, y a su vez, desconocido alzhéimer.

La persona dentro del ámbito familiar que se dedica a realizar el cuidado de sus mayores, en adelante “el cuidador”, tiene muchos riesgos asociados a la actividad que realiza. Normalmente suele ser una mujer de la familia, habitualmente la hija o nuera del enfermo y se dedica íntegramente, las veinticuatro horas, a cuidar y velar por la salud del anciano. En muchas ocasiones, tiene que lidiar con enfermedades mentales tan duras como el alzhéimer o la demencia senil, o con enfermedades físicas que derivan de la edad, como pueden ser personas que tienen movilidad reducida. Pero esto no es todo, cuando una persona mayor se enferma y tiene que depender del cuidado de un familiar, puede volverse impaciente o tener un grado de agresividad mayor al tener que estar en manos de los demás. Por ello, existen multitud de riesgos para el cuidador, no solo los que tiene la persona dependiente, por ejemplo los que vienen asociados a la distribución de medicamentos, sino riesgos físicos y psicológicos para la persona que los atiende. Entre otros, pueden sufrir daños musculares, estrés, fatiga (tanto mental como física), y lesiones que si no cuidan, pueden acarrearle problemas a lo largo de los años.

El cuidador, al tener que movilizar al paciente para proceder a las tareas de higiene del mismo, si no tiene fuerza muscular o no realiza correctamente el movimiento, puede sufrir lesiones en la espalda, dañando las dorsales y las lumbares. También pueden sufrir daños en los hombros y brazos al cargar el peso de la persona dependiente sin tener en cuenta las posturas ideales que existen para ello, como puede ser agacharse (como si se realizara una sentadilla) con la espalda recta.

En otras ocasiones, la fatiga física se puede dar por el tener que atender a estas personas las veinticuatro horas del día. No descansan lo suficiente, o más bien, mal duermen para poder ofrecer a la persona todo el cuidado que necesitan. Si el cuidador no descansa lo suficiente, puede correr riesgo de sufrir además fatiga mental,  y cometer errores a la hora de administrar la medicina del paciente, preparar las comidas o simplemente, movilizarle.

Para evitarlo, estas personas deben también mimarse y tener momentos de relajamiento. Un día a la semana podría asistir a una clínica de fisioterapia, donde recibirá un masaje especial que además de relajar, consiga que no aparezcan las contracturas musculares, y en el caso por el cual las haya, las elimine. Visitar de vez en cuando un spa, realizar deporte a diario o disfrutar de una cena con amigos también servirá para que el cuidador se relaje y no cargue toda la tensión del cuidado de sus mayores en su cuerpo o mente.

La geriatría es una disciplina en auge en la sociedad en la que vivimos. El progresivo envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida hacen que existan muchas personas de la tercera edad en nuestro país. Este grupo de población requiere cuidados y atenciones especiales por sus características particulares, y como consecuencia, se necesitan profesionales cualificados que les ofrezcan un buen servicio.

La geriatría suele ser área de especialización de los profesionales sanitarios, especialmente de medicina y enfermería. Muchas de las afecciones de las personas mayores son las mismas que las que se producen en otras edades, pero la fragilidad de estos pacientes hace que la aplicación de los tratamientos deba ser diferente. El experto en geriatría debe estar familiarizado con todo tipo de dolencias para saber aplicar la solución más adecuada en cada caso sin afectar ni poner en riesgo la salud de las personas a su cargo.

Las salidas profesionales de un especialista en geriatría están aseguradas debido a que el sector de la tercera edad va a seguir creciendo en los próximos años. El desempeño laboral puede realizarse en hospitales, residencias geriátricas y centros especializados. La formación en este campo supone una inversión para poder trabajar en el área socio-sanitaria.

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